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✿ Fiori di Ciliegio ✿

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por Invitado el Jue Dic 29, 2016 12:41 am

Invitado

Datos básicos

✿ Nombre: Cordelia Leclerq

Edad: 16 años

Grupo: 1º de Preparatoria

Orientación sexual: Pansexual

Estado civil: Soltera

Ocupación: Club de Atletismo

Avatar usado: Sakura Kinomoto


Personalidad

Las noticias que llegaron después del parto de la primera hija de la pareja fueron devastadoras para el padre de familia. Por desgracia, la esposa había quedado delicada de salud gracias a una serie de complicaciones que desencadenaron el nacimiento de Cordelia tres semanas antes de lo previsto. La niña se encontraba completamente sana y pudo ser sostenida entre los brazos de su madre los siguientes días antes del fallecimiento de la misma. Después del tortuoso comienzo, las cosas no se desarrollaron del todo mal para la nueva familia, a pesar de estar totalmente desconectados de sus raíces francesas.

La vida laboriosa de antaño dio paso a un ritmo más hogareño donde el vínculo entre padre e hija se afianzó completamente. Ambos comenzaron de cero en Florencia, donde el mayor adoptó un puesto como docente universitario dando especial interés en la educación de su hija, a la cual inculcaba principios y valores más que conocimientos teóricos que aprendería en la escuela donde fue matriculada. Los ingresos eran sustanciosos, y siendo dos personas, se les dio la posibilidad de aprovechar cada céntimo al máximo, recorriendo todo el viejo continente durante las vacaciones de verano e invierno que por suerte concordaban para ambos.

Era lógico que la menor se preguntara una y otra vez por su madre, pero el ingenio del padre previó lo inevitable llenando la casa de todas las fotografías del amor de su vida. Cada que era posible, él le hablaba de lo maravillosa que fue la mujer y Cordelia creció sin extrañarla gracias al amor inconmensurable que desarrollo por ella, aunque no fuera capaz de recordarla. Las fotografías develaban una belleza inmaculada; aquella había sido una modelo desde su tierna infancia, pero el trastorno alimenticio desarrollado para mantener la carrera durante su adultez sería la explicación del agravio de su salud de forma repentina.

Todos los días, antes de ir a la escuela, la menor se despedía de sus padres saludando con la mano uno de los retratos del vestíbulo, sintiendo que el amor de ambos la cobijaba en todo momento. Con el paso del tiempo, se volvió una persona dulce, copia perfecta de su madre en todo aspecto, haciendo que el hombre a quien tenía por autoridad, empezara a protegerla con más recelo cuando entró en la época de pubertad.

Nunca hubo mayor inconveniente hasta que una noche, cuando Cordelia se hallaba en casa de su mejor amiga, quien tenía por pasatiempo confeccionar los atuendos más entramados que pudieran ser ideados, en casa de los Leclerq el panorama no presagiaba nada bueno. El hombre se encontraba sólo entre libros cuando leves pisadas irrumpieron el silencio de la casa, después de dudar sobre la presencia de su hija, se dirigió a la cocina para corroborar sus sospechas. Naturalmente, nadie supo con certeza que ocurrió dentro. Al día siguiente, la pequeña pretendió entrar a su hogar, pero no recibió respuesta. Con ayuda de los padres de su mejor amiga, irrumpieron en la casa notando la ausencia del hombre, del cual no se volvió a saber absolutamente nada durante las próximas semanas.

Durante ese tiempo de incertidumbre, la familia de su amiga la acogió mientras encontraban el paradero del hombre o el de algún familiar que pudiera ser responsable de ella; labor que sería muy difícil, pues el padre pecó al no comentar nada de su pasado a su hija, la cual tampoco insinuó algo al respecto. Pocos días después, la joven a duras penas comía, sumida en la incertidumbre, preguntándose si había sido abandonada o si algo terrible había ocurrido en su ausencia. No sabía que opción era peor.

Al tiempo, se identificó a los familiares con residencia en Francia y con el dolor más grande, Cordelia se vio obligada a dejar Florencia, su casa y a sus padres. Intentó por todos los medios posibles poner buena cara al mal tiempo, pero a esas alturas había perdido toda esperanza de volver a ver a su querido progenitor, ¡lo había visto hace unas semanas y ya no quedaba rastro de él! Las cosas se teñían de color negro, pero se convenció que debía ser feliz por los tres, siendo la única que quedaba en pie.

Cuando arribó a su nuevo hogar, le costó la idea de ser parte del internado donde laboraba su nueva tutora legal, pero poco podía hacer o decir al respecto. La primera impresión que tuvo de su tía, de la cual no sabía nada hasta el momento, fue buena a pesar del desconsuelo. En un comienzo, intercambiaba con dificultas oraciones cortas con la mujer morena, pero con el tiempo empezó a ser más abierta al diálogo, costándole bastante gracias a su timidez. En todo caso, la buena actitud que se obligó a tener le permitió adaptarse con facilidad a su nueva vida, pero su corazón aún lastimado vagaba a la espera de una respuesta.


Historia

La menor de los Salvatore fue la única que se distanció en edad de su hermano y hermanas. Todos resultaron siendo contemporáneos con uno o dos años de diferencia entre ellos, lo que la hizo sentir algo marginada al no poder conversar sobre los mismos intereses. Cuando ella quería jugar en el patio y vivir aventuras como toda niña de diez años, sus hermanas ya pensaban en muchachos y su hermano siempre estuvo metido en sus propios asuntos. El mayor siempre fue la admiración para la pequeña por todos los logros que conseguía, asentando sus celos por no tener la misma atención por su parte que el resto de sus hermanas.

Eso nunca la atormentó demasiado, o eso quiso creer.

La relación con sus hermanas fue normal, siempre hubo riñas sin importancia, pero todas estaban dispuestas a estar presentes en la vida de las otras cuando fuera necesario. La hermandad siempre fue uno de los aspectos que la menor disfrutó en su casa, pero siempre quedaba el punto negro que no pudo olvidar a pesar de su carácter. Nathan no era especialmente unido a ella, se ocupaba más de las mayores porque sabía siempre donde estaba la menor; siempre estaba en la escuela o en casa, de no ser así, avisaba a todo el mundo. Ella asumió que por eso él no cuidaba de ella, pero aun así no podía estar conforme con el poco cariño que recibía.

Con la ausencia de sus padres, buscó refugio afectuoso en sus amigos de secundaría. A pesar de querer mucho a su familia, no sentía que fuera muy importante para ellos. Empezó a llegar a casa con más tardanza de la usual, pasaba mucho tiempo en casas vecinas o jugando en el patio de la escuela hasta que la obligasen a abandonar. Tuvo una excelente infancia por lo mismo, nunca permaneció al lado de gente con la que no debiese y entrelazó muchos lazos con la mayoría de sus congéneres.

Todo siguió como de costumbre hasta que una noche como cualquier otra, un guijarro alcanzó la ventana de su habitación despertándola en mitad de la noche. Al sacar la cabeza por la ventana se encontró con sus compañeros de clase que parecían agitarse a cada segundo. Rauda y confundida, se precipitó por las escaleras sin hacer ruido para salir hacia la parte trasera de su residencia, donde se enteró de la terrible noticia de que su mejor amigo había desaparecido, dejando un mensaje en el teléfono de una de sus hermanas que terminó siendo viral entre los integrantes de curso.

Sin que nadie de su familia se enterara, Cornelia partió con el grupo en su búsqueda, pero no pudieron dar con el paradero. Fueron horas de expedición invertidas en vano, no hallaron ni el más mínimo indicio, las razones de su huida eran desconocidas. Cuando llegó a casa a la madrugada, la lluvia había conseguido que el agua calase sus huesos, la temperatura de su cuerpo había bajado demasiado, su pijama favorito estaba hecho jirones y antes de tocar el pobo de la puerta principal se desplomó en la entrada de la casa. Ella había pasado más tiempo que los demás en las calles, no comprendía nada, sólo quería corroborar que aquel estuviera bien.

A la mañana siguiente se encontró con la expresión severa de Nathan, quien parecía más molesto que preocupado por la situación. Antes de oír palabras de aliento, tuvo que acatar una densa reprimenda que le arrancó un par de lágrimas que no pudo ocultar. Intentó explicar la situación, pero el mayor se mostró intratable. Cuando los días pasaron, Cornelia se armó de valor y le comentó a su hermano lo que realmente había ocurrido; al ver la angustia en la mirada de su hermana, el mayor ayudó con la búsqueda del desaparecido.

Nathan no obtuvo buenas noticias, pero privó a Cordelia de la verdad fingiendo que no pudieron encontrar nada, sólo restaba esperar a las conclusiones de las autoridades, pero estos sólo abandonaron el caso por falta de pistas. Por todo lo ocurrido, la pequeña quería agradecer por los esfuerzos de su hermano, pero éste se fue a estudiar al extranjero y nunca se presentó la ocasión correcta. Finalmente, éste decidió mudarse a París; parecía que se quedaría una buena temporada en ese lugar, así que insistió con mucha determinación para ser transferida lo más pronto posible al Sweet Amoris, donde rindió un examen de admisión fenomenal tras quemarse las pestañas estudiando, y por ese motivo fue promovida a segundo de preparatoria.


Cordelia

✿ Peso: 50 kg
Altura: 163 cm
Complexión: Delgada
Color de ojos: Verde
Color de pelo: Rubio oscuro
Marcas en la piel: Ninguna

Gustos:
✿ Los vestidos de alta costura con muchos adornos.
✿ Las golosinas artesanales y todo tipo de pasta.
✿ La gimnasia, el atletismo y la natación.
✿ Las noches despejadas y estrelladas.
✿ Las flores de colores brillantes.
✿ Los fideos con mariscos.
✿ Paseos en góndola.
✿ Hacer amigos.

Odios:
✿ Las matemáticas.
✿ Las historias de fantasmas.
✿ Estar quieta por más de una hora.
✿ Las fotografías con la cámara frontal.
✿ Que le digan no sin una buena razón.

Extra:
✿ Le gusta aprender nuevos idiomas.
✿ Prefiere las estaciones soleadas pero el frío no le incomoda.
✿ Cuando era más joven, le tenía miedo a la oscuridad.
✿ Le gusta posar con prendas bonitas pero nunca le interesó el modelaje profesional.
✿ Aún extraña a su padre y tiene esperanzas de volverlo a ver.




Carnet:

Cordelia Salvatore
16 años
ON, OFF
Femenino
---
Italiana
1° Preparatoria
Atletismo
Pansexual
1 de Abril

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Invitado

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por Eros el Jue Dic 29, 2016 1:14 am




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